Actualmente, en el campo almeriense existen dos tendencias bien diferenciadas. Unos dicen, como el presidente de Fepex, que el futuro de nuestro potente sector agroalimentario pasa irremediablemente por la innovación y la tecnificación de los invernaderos, y también por incorporar los sistemas de cogeneración (que en Holanda ya no quieren) para incrementar la productividad por metro cuadrado y lograr el objetivo de que Almería produzca sin descanso durante todo el año. Otros, como Cajamar, defienden las bonanzas del genuino invernadero ‘raspa y amagao’ tan extendido en nuestra tierra porque consume mucha menos energía que un invernadero holandés de cristal, algo que explica el dato de que en Almería solo el 4% de los invernaderos tenga instalado un sistema de calefacción. No obstante, los expertos de la Fundación Cajamar destacan la mejora de la ventilación como una de las necesidades más importantes en nuestros invernaderos. Unos invernaderos que, por cierto, están sometidos a la norma de prevención de virosis de la Consejería de Agricultura que contempla la posibilidad de realizar un paro biológico en caso necesario, dependiendo siempre de la incidencia de plagas y el grado de afección a los cultivos.

La idea del paro biológico ha vuelto a ponerse de actualidad tras conocerse el reciente arranque de plantaciones jóvenes debido a la extensión de virosis, especialmente en las zonas donde se habían realizado cultivos hortícolas en ciclo de verano. Todo apunta, según los expertos, a que la grave incidencia de virosis se ha debido, una vez más, a no extremar el cumplimiento de las dosis adecuadas en los protocolos de control biológico, sino que se ha confiado mucho en la suerte.

¿Es correcto plantear un paro biológico cuando hay quienes proponen producir sin descanso todo el año? En efecto, hay algo que no cuadra. El sector debe reflexionar sobre cuál debe ser su senda de futuro. ¿La tecnificación hasta la práctica ruina del productor es la solución a los bajos precios? ¿O es mejor invertir en concienciación para que los agricultores abandonen malos hábitos y sigamos produciendo con un tipo de invernadero ‘solar’ y ‘sostenible’ como el que Hortiespaña promociona ahora en toda Europa?. Es éste un debate mucho más profundo de lo que parece, en el que miden fuerzas los que quieren más kilos por metro frente a los que quieren más precio por kilo. De esta confrontación de ideas dependerá el rol que deseamos que juegue el sector agrícola almeriense en los mercados internacionales. Tenemos la oportunidad de decidir si queremos ser conocidos como proveedores de calidad a buen precio o de cantidad todo el año a precios bajos, porque todo en esta vida no se puede tener. Como dice el refrán, tetas y sopa no cabe en la boca.